Entre el Mito, la Tentación y la Tradición
El personaje femenino de la diablada es la China Supay, también conocida como la hembra del diablo. En esta danza encarna la tentación de la carne, es irreverente, hermosa y pecadora. Se hace presente junto a sus compañeros de las huestes infernales para luchar e intentar tentar al Arcángel Miguel en el relato de la diablada.
¿Quién es la China Supay?

El término proviene del quechua: "China" (hembra o mujer) y "Supay" (demonio o deidad del inframundo). En el contexto del folclore boliviano, representa a la mujer del demonio o la diablesa que encarna la tentación, la sensualidad y la rebeldía dentro del relato coreográfico de la Diablada.
Controlada por lucifer y satanás
La china Supay es influenciada y controlada por Lucifer y Satanás, avanza dando brincos en zigzag, esa forma de caminar pareciera dibujar una serpiente que conduce directamente a las puertas del infierno. En la danza al igual que todos los diablos es vigilada por el Arcángel San Miguel y acompañada por osos, cóndores.
Intenta seducir al Arcangel Miguel
La China Supay no baila en el carnaval sólo por devoción a la Virgen del Socavón, su baile es también para seducir al líder que comanda las tropas y conquistar el amor del Arcángel San Miguel, quien, a pesar de ser su rival y el rival del Tío, es su amor platónico, el amor de sus amores, pero un amor imposible al fin y al cabo, porque ella representa al mal, representa a uno de los siete pecados capitales "la lujuria" y no es aceptada por el Arcángel Miguel.
Ella, lejos de hechizar a los hombres con el movimiento provocativo de sus caderas, encarna los atributos de un ser infernal y representa uno de los siete pecados capitales "La Lujuria" lo que es totalmente opuesto a lo que representa el Arcangel, que en esta danza es la imagen del bien que lucha contra el mal.
Origen y Evolución Histórica
El origen de este personaje es el resultado del sincretismo religioso entre la cosmovisión andina y el catolicismo traído por los colonizadores españoles:
- El Supay andino: Originalmente, el Supay no era un ser puramente malvado. Era una deidad del subsuelo (el Manqha Pacha) asociada con la minería y las riquezas de la tierra.
- La fusión colonial: Los sacerdotes españoles asociaron al Supay con el diablo cristiano para facilitar la evangelización. La danza nació como un auto sacramental donde el bien triunfa sobre el mal.
- La transformación de género: En sus inicios (finales del siglo XIX y principios del XX), el personaje era interpretado exclusivamente por hombres vestidos de mujeres debido a las restricciones sociales de la época. Fue a partir de la mitad del siglo XX cuando las mujeres tomaron su lugar legítimo en la danza, transformando la estética del traje.
Vestimenta y Simbología de la Diablesa
El traje de la China Supay destaca por su colorido, brillo y un diseño que equilibra lo macabro con lo festivo:
La Máscara:
Es más estilizada y refinada que la de los diablos mayores. Suele tener ojos desorbitados, pestañas largas, cejas arqueadas, pequeños cuernos decorados y sapos o lagartos coronando la pieza (animales de las plagas mitológicas de Oruro).La Pollera y las Botas:
Viste una pollera corta y decorada con pedrería y lentejuelas. Las botas son altas, de tacón y combinan con los colores vivos del traje (rojo, amarillo o azul).La Capa y el Pañuelo:
Lleva una capa bordada con hilos de oro y plata que se mueve al ritmo de los saltos. En las manos suele portar un pañuelo o una víbora de plástico, símbolo de la tentación del Edén.El Rol en la Coreografía de la Diablada
Durante la fastuosa entrada del Carnaval de Oruro, la China Supay se ubica estratégicamente en bloques definidos dentro de la fraternidad. Su paso de baile es ágil, coqueto y saltarín, contrastando con la pisada fuerte y marcial de los diablos civiles o los reyes demonios. Su coreografía es un constante juego de seducción y desafío frente al Arcángel Miguel, representando la eterna lucha de la humanidad contra los pecados capitales.
